Timor-Leste
 |
| Niños recogiendo agua en Bobonaro. |
| Foto: IDSS/CWSSP |
El recientemente fundado estado de Timor-Leste, con una población de solamente un millón de habitantes, ha sufrido inmensos costos humanos y sociales como resultado de los 25 años de lucha por obtener la independencia de Indonesia.
Cuando fue claro que las personas de Timor-Leste votarían por la independencia, legitimistas y milicias apoyados por el ejército Indonés, destruyeron gran parte de la infraestructura del país, incluyendo sistemas de irrigación y abastecimiento de agua.
Los Indonesios dejaron atrás un país en ruinas que se está reconstruyendo lentamente con ayuda internacional.
El clima de Timor-Leste es caracterizado por condiciones extremas, con poca o ninguna precipitación de lluvia en el norte de la isla por casi ocho meses en el año.
Cuando las lluvias finalmente llegan pueden traer consigo inundaciones de gran escala que arrastran la polución hacia las corrientes de agua. Debido a esto, usualmente la calidad del agua es baja, siendo la polución de la misma, un problema grave en zonas urbanas.
La expectativa de vida es más alta que en la mayoría de países en desarrollo, estimada en 65 años. Pero con un clima favorable para la reproducción de zancudos y malas condiciones sanitarias en las ciudades, la malaria es una de las mayores causas de muerte en el país, con un gran impacto en el desarrollo económico y la educación.
Las Naciones Unidas estiman que sólo el 20% de la población tiene acceso a agua segura y el 15% a servicios sanitarios.